lunes, 29 de octubre de 2012

Sobre "El niño yuntero"


Sobre El niño yuntero
Comentario a partir de la estrofa 11

Estrofa 11: Se da en esta estrofa un cambio de persona gramatical, aparece el yo lírico a través de la primera persona. De esta forma él se involucra con esta realidad, una realidad de la que se siente responsable como lo es la sociedad toda.
Utiliza una comparación.  El dolor que siente por este niño se asimila al dolor que provoca una grandiosa espina. Es igual de persistente y no se quitará hasta que esta realidad no cambie, así como la espina genera dolor y sufrimiento mientras está clavada y este dolor no cesa hasta que esta es quitada. El adjetivo “grandiosa” hace que la idea de dolor sea mayor.
El niño tiene un vivir “ceniciento” (de color ceniza), y esto remueve el interior del yo lírico: “revuelve mi alma de encina”. La mención a la ceniza nos vuelve a traer la visión de la muerte, nos renueva la idea del vínculo entre este niño y la muerte. La encina es un árbol característico del mediterráneo, forma parte del entorno cotidiano del poeta. El yo lírico tiene alma de encina, esto configura un recurso que denominamos vegetalización.
Estrofa 12: Antes se describió la realidad del niño yuntero como algo externo, objetivo. Ahora esto es visto a través de los ojos del yo lírico: “Le veo…”. Lo ve arar los rastrojos (residuos de la tierra) y devorar un mendrugo (pan duro). Deben notar cómo el niño siempre está vinculado a los deshechos y cómo el hambre aparece sugerida a través de la forma de comer de este niño (devora). También es importante ver que ese pan es un pan viejo, endurecido; el niño no tiene el alimento que merece.
El niño tiene en su interior cierto resentimiento por lo que le ha tocado, pero no lo expresa verbalmente sino que pregunta “con los ojos”. El yo lírico ve esto en su mirada y lo visualiza como un sentimiento casi reprimido.
Estrofa 13: El yo lírico expresa la angustia que le genera esta situación a través de metáforas: “Me da su arado en el pecho, y su vida en la garganta”. El dolor está focalizado en el pecho, es decir en una zona cercana al corazón (que se vincula a los sentimientos), y en la garganta, donde se siente la angustia reprimida y de donde debería salir la denuncia, debería gritar para denunciar esta injusticia.
Luego expresa directamente el sufrimiento que le causa ver la gran cantidad de trabajo que le queda por delante: “sufro viendo el barbecho [tierra para labrar] tan grande bajo su planta”.
Estrofa 14: Las interrogantes que se presentan en esta estrofa nos involucran; todo somos responsables de responderlas. A través de ellas el yo lírico expresa la necesidad de que alguien o algo salve a este niño, de que esta situación social no se siga reproduciendo.
A través de una hipérbole nos da la idea de lo pequeño que es el niño, es un chiquillo “menor que un grano de avena”.
“¿De dónde saldrá el martillo/ verdugo de esta cadena?”
Verdugo (que administra justicia).
Martillo: persona que persigue algo con el fin de acabar con ello.
Cadena: sugiere opresión. Sugiere sucesión de hechos, repetición de estos.
Estos versos preguntan acerca de quién será el encargado de hacer justicia y de cortar este círculo vicioso, esta cadena de injusticias sociales. A su vez, el autor utilizó términos que en sus diversas acepciones, son utilizados en su entorno rural: el “martillo” también es el hueso entre el oído del animal y el yunque, y “verdugo” se le llama también a una pieza de madera de la carreta.
Estrofa 15: En este final el yo lírico ofrece lo que él siente como la solución; expresa su deseo respecto de las preguntas planteadas en la estrofa anterior. Cree que la solución debe salir de los hombres jornaleros, de los trabajadores, de los que día a día se ganan el pan con esfuerzo. Invita a estos a que no olviden su origen: “antes de ser hombres… han sido niños yunteros”. Nótese que dice “son y han sido”, es decir que, a pesar de haber crecido, a pesar de que hoy su situación puede ser otra, nunca dejan su pasado atrás, a pesar de sus años, no dejan de ser niños y, especialmente, niños yunteros.

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